La compañía de seguros Santa Lucía de Alcantarilla da sepultura en el nivel cuarto de una fila de nichos, nivel para los que no tienen seguro, el féretro de una señora que llevaba 50 años pagando y tenía contratado el segundo nivel.

Un socio de la asociación envía un mensaje de urgencia al grupo de WhatsApp de LA DEFENSA, y explica entre sollozos lo que le está ocurriendo…

No sé qué hacer y me he acordado de vosotros, mi madre ha fallecido y estamos en el cementerio, nos hemos dado cuenta apenas, imagina como estábamos toda la familia, de que a mi madre la han puesto muy arriba, en la última fila de nichos, nos hemos mirado los hermanos entre sollozos y hemos tenido que reaccionar como hemos podido.

Este es el primer mensaje de una reclamación muy poco común, una situación que jamás nos habíamos encontrado en los 15 años de trayectoria de LA DEFENSA. Un socio que nos contacte desde el propio cementerio, para pedir ayuda urgente a su asociación de consumidores y usuarios por que la compañía de seguros les ha engañado al introducir el féretro de su madre fallecida (85 años) a una altura que no está ni mucho menos a la altura de los ojos y de fácil cuidado y mantenimiento de la lápida.

Con lágrimas en los ojos y sin dar crédito a lo que está ocurriendo se dirigen a las personas que “representan” a la compañía, Santa Lucia, estas les aseguran que no pueden hacer nada, que les han indicado donde tenían que meter el féretro, y el que le toca es ese, con el tabique de ladrillo ya enyesado, vamos guiando desde la asociación los pasos a seguir ante la nula receptividad por parte de la compañía.

“¡Si transcurren más de dos horas, el féretro no se puede tocar, tenéis que hacer algo ya por favor!”

– “Bien cálmate y llama a la policía, ¿tenéis la póliza de decesos ahí? Envía por mensaje al grupo de WhatsApp ¿vale? Tranquilo

Una vez revisado la póliza de deceso, en efecto quedaba confirmado y acreditado que se reservaba un nivel determinado, el 2º nivel en el plano de nichos del cementerio.

Una vez al habla con la policía y siguiendo los pasos que se le va marcando, el socio de LA DEFENSA, encuentra la calma justa para explicarse y de una manera muy efectiva la policía realiza una rápida intervención para mediar con los obreros de la compañía, “ha debido ser un error” “no, a nosotros nos han indicado claramente donde era…”

Si, pero el nicho que correspondía a la fallecida ustedes lo han ocupado con otro féretro, eso no se puede hacer”, esas son las expresiones del diálogo de mediación y presión hacia la compañía.

En un margen de algo menos de dos horas, se vuelve a recolocar el féretro. El propio dolor de la muerte y entierro de una madre, ahora choca con un incumplimiento de contrato, la póliza de decesos indicaba una cosa, pero han hecho otra.

Lo más reprobable del acto por parte de la compañía consiste en que no siguió el orden en el nivel contratado, sino que en ese momento en el que la familia se encuentra en estado crítico emocionalmente, si no reparan en instantes, no toman conciencia de que el niño de su madre estaba ocupado ya por otro féretro de otra persona fallecida.

 “¿es que hasta en esto tienen que haber favoritismos?” algún otro usuario (familiar) no aceptó, o solicitó a la compañía que se le pusiera en ese nivel, y la compañía sin un mínimo de pudor, utilizó ese espacio reservado.

Las personas, familias, en esa extrema situación estamos bloqueados para reaccionar casi ante nada, vulnerables, cansados y como en una serie de acontecimientos que en ocasiones parece ser irreal.

La compañía ha de pensar, que, si cuela, cuela, por amiguismo, favoritismo…o un grave error de descontrol para una materia tan sensible.

No fue fácil que aceptaran que lo habían hecho mal, muy mal, que de no haberse dado cuenta o no haber reaccionado en un momento tan doloroso, hasta después de la muerte puede uno ser víctima de un abuso e incumplimiento de lo abonado y contratado.

Bueno amigos, muchas gracias, ya mi madre está enterrada en el segundo nivel, donde ella quería y había pagado 50 años para ello.

“A ver si por lo menos esto les sirve (a la compañía) para que no hagan chanchullos en esto también…”

Son cientos de situaciones derivadas de abusos, estafas, engaños a los que nos enfrentamos como asociación de consumidores y usuarios, muchas veces la satisfacción consiste en esta sensación de, por muy poco, haber ayudado a evitar una situación incalificable.

¡Siempre, en todo momento, sin excepción, los contratos, pólizas, facturas en la mano y siempre leyendo la letra pequeña y atentos a las posibles malas prácticas en el mercado de consumo!

Es indescriptible sentir como asociación de consumidores, que podemos ser útiles a la gente en las situaciones más inverosímiles.